viernes, 12 de octubre de 2012
La realidad en un sentido colectivo
Ya me resulta bastante extraño escribir por aquí. Tal vez el "blog", como medio, está a punto de desaparecer, pero algunas veces es bueno agarrarlo para profundizar algunos temas. Twitter y Facebook acaparan hoy toda la atención, pero eso no me molesta, porque gracias a estas redes podemos conocer la opinión de mucha gente de manera breve. Después del 7 de octubre el Facebook se convirtió (al menos por unos momentos) en un lugar interesante, esto debido a que la gente empezó a emitir opiniones de una manera un poquito más seria. Ya todos saben qué fue lo que motivó esta onda reflexiva.
La noche del 7 de octubre me dió la impresión de que un país entero estaba conteniendo la respiración, más de 14 millones de personas se habían trasladado a su respectivo centro para ejercer el derecho al voto y solo quedaba esperar los resultados. Yo, particularmente, tuve que hacer 6 horas de cola para poder votar, el sol estaba pegando fuerte pero sentí que valió la pena. Cuando finalmente voté y deposité el papelito en la caja sentí que en ese momento tenía en mis manos el poder de cambiar la realidad en un sentido colectivo. No me había detenido a pensar sobre esto, pero me parece que en general, cuando tomas una decisión en la vida, siempre la tomas para cambiar tu realidad individual, pero esto era diferente, era algo más grande.
A las 10 de la noche vinieron los resultados, ganó el Gobierno. La gente en Twitter reaccionó de una manera bastante violenta, con insultos, con cosas como #twitteroff, con MAYÚSCULAS para que todos supieran que estaban gritando en sus pensamientos, en lineas generales, con mucha agresividad. Los de Facebook fueron más comedidos, escribieron sus reflexiones, expresaron su tristeza, su descontento, hasta algunos anunciaron que se iban del país. Lo cierto fue que por primera vez me tocó vivir unas elecciones en compañía de las redes sociales, y eso fue lo que más me gustó de haber vivido un día como ese, de hecho, durante todo el día estuve bien entretenido con el tema de los resultados, ya todos sabemos que en Twitter, como a las 7 de la noche, llegó a ser TT algo que decía 48,06% de Chavez. Eso planteó una expectativa y una ilusión que horas después fue destruida por la información oficial. Me llamó la atención una cosa: Ya en Twitter se sabía el resultado definitivo media hora antes de que lo anunciaran oficialmente. Antes, esas proyecciones eran manejadas exclusivamente por el personal del CNE o por personas que tenían contactos especiales en ambos bandos.
Quiero resaltar que después del resultado se desbordaron los mensajes de furia y desilusión por parte de la oposición, y todos esos mensajes, o al menos la esencia de esos mensajes, le llegó al lado oficialista. ¿Por qué digo esto? Al día siguiente noté que "los ganadores" no estaban precisamente celebrando, en Caracas hubo un silencio prolongado e inexplicable durante todo el día. Fuí al Ávila y ví a muchísima gente haciendo ejercicio, poca gente fue a trabajar a pesar de que el Presidente no había decretado día libre (por primera vez). Entonces esto me hizo pensar ¿Pero dónde están estos 8 millones que deberían estar celebrando en este momento? A raiz de esta pregunta decidí ver un poco el canal del Estado. En general no noté esa euforia que debería existir después de una victoria presidencial, o al menos así fue como percibí yo las cosas. En la noche me puse a ver a Mario Silva y el pana estaba como molesto, no lo vi alegre, para nada, todo lo contrario, y me pareció muy triste porque en verdad pensé que él y todos los adeptos al Gobierno deberían haber estado en una actitud de celebración en ese momento, celebrar era casi como un deber después de una batalla que se vió tan cerrada en las respectivas campañas. Pero nada, no vi ni alegría, ni euforia, ni emoción. Mario Silva incluso dijo algo así como: "Que bueno que ganamos pero los insultos que hemos recibido por las redes sociales son muy fuertes. Yo hago un llamado a..." Y yo me quedé petrificado, no podía creer lo que estaba oyendo. Este señor estaba visiblemente afectado por la reacción de los que perdieron. Así fue como llegué a esta conclusión: La victoria del Presidente generó un descontento muy grande. Este descontento se tradujo en mensajes que iban dirigidos a la gente oficialista, y específicamente, a la gente que "trabaja" en el Gobierno. Esa gente leyó esos mensajes de furia, de tristeza, de dolor. Esto no hubiese sido posible si no existiera el Internet y las redes sociales. Si no viviésemos en una época en la que (ahora más que nunca) todos estamos conectados, esto no hubiese sucedido. Veo que ahora los de un lado están más pendientes de lo que hace o dice el otro lado, y viceversa.
Sencillamente pensé: Incluso si unos obtuvieron la victoria, esos victoriosos ahora saben con más detalles lo que sienten y piensan los derrotados. Eso reduce el impacto del resultado. Nos vamos dando cuenta poco a poco que esa contienda electoral tiene poco sentido, todos vivimos en el mismo país, de nada sirve alegrarnos con la desgracia del otro. Primero somos seres humanos, después, Venezolanos, y después, todo lo demás.
Esa es mi reflexión.
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