2013.3.02
Por momentos imagino que me encuentro en lugares que sólo he visitado en sueños. Algunos días se parecen a esos lugares, me transmiten una esencia que nunca se perderá. Algunas veces parece que todo cambia, que ya nada volverá a ser lo mismo, sin embargo, me vuelve a visitar esa sensación que tiene mucho que ver con la tranquilidad de haber terminado algo, no llega a ser la alegría de haber logrado algo, pero al menos sugiere que siempre en la vida existirá una pausa, un momento en el que podemos sentirnos tranquilos.
El ser humano aun no ha olvidado qué es lo que realmente vale la pena. En un mundo donde existen tantas personas es natural que existan millones de puntos de vista. Para algunos, la vida transcurre de forma muy simple, mientras otros ahondan en las complejidades de la existencia, algunas veces porque forma parte del modo de ser de esas personas y otras veces porque han vivido experiencias muy fuertes que han hecho que esa persona se re-plantee la vida de otra manera. Lo cierto es que todos conocemos el sufrimiento en mayor o menor medida.
"El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional". Murakami expone esta frase en su ensayo auto-biográfico "De qué hablo cuando hablo de correr". Viene a significar algo como esto: En el transcurso de su vida, el hombre se verá cara a cara con el dolor muchísimas veces, esto no se va a poder evitar, somos seres sensibles. Podríamos tardar toda una vida tratando de encontrarle el significado al dolor y a las causas que lo producen, o tal vez podríamos canalizar ese dolor y transformarlo en fortaleza que puede servirnos como impulso para lograr lo que queremos. Permitir que el dolor se convierta en sufrimiento es extender dentro de nuestra mente la idea de que algo salió mal, nos duele, y no podemos superarlo. Muchas veces el dolor se presenta de manera muy breve, llega y se va, pero dentro de nosotros se queda por mucho tiempo porque le hemos abierto el paso al sufrimiento, el cual es la continuación mental del dolor.
Algunos continúan el círculo vicioso, se ven en la necesidad de sentir dolor físico para dejar de sufrir por un momento. Estas son personas que terminan entendiendo el dolor y el sufrimiento como una misma cosa, como un concepto indivisible; para ellos ya no hay vuelta atrás, o tal vez sí, pero después les costará mucho más entender que existe una diferencia.
Las situaciones dolorosas siempre existirán, pero si realmente quieres lograr algo tienes que entender que vas a tener que comenzar desde cero un millón de veces. Todos los días se comienza desde cero. Uno puede ir acumulando conocimientos y técnicas, pero el mundo se mueve a una velocidad impresionante y esto significa que las reglas del juego cambian constantemente. En el transcurso del camino que has decidido emprender tienes que re-inventarte un millón de veces. Admiro a toda esa gente que ha decidido dedicarse a lo que realmente le apasiona. Algunos piensan que podrían dedicarse a lo que les gusta, pero no lo hacen porque consideran que no poseen el talento necesario. Otros dicen no contar con los recursos económicos. Yo pienso que lo que hace feliz al ser humano se encuentra dentro del mundo de la creatividad. Este mundo va mucho más allá del arte, todo lo que tenga que ver con desarrollo personal entra en el mundo de lo creativo. El sistema educativo no nos enseña a ser creativos. En la Universidad nos dicen que existe una realidad basada en el conocimiento, luego, tratan de convencernos de que debemos adherirnos a esa realidad, si no lo hacemos, nuestras posibilidades de supervivencia se verán reducidas. Me imagino que uno se gradúa con la idea de creer poseer una cantidad impresionante de información, tal vez también con cierta confianza, porque aparentemente te han enseñado qué es lo que debes hacer con tu vida de ahora en adelante. Pero yo pienso que debido a que has estado viviendo todo ese tiempo bajo incontables presiones impuestas, te has convertido en un esclavo de la realidad. Tu lado creativo se ha reducido a la mínima expresión, te has creído el cuento de que la realidad lo es todo, lo que existe dentro de ti no forma parte de esa realidad, por lo tanto, todo impulso creativo pierde importancia.
Si alguna vez tuviste una idea relacionada con querer cambiar el orden de las cosas, olvídala, estás a punto de entrar al mundo real y esas ideas sólo se convertirán en conflictos que no querrás tener en el futuro. La Psicología nos enseña que la sociedad no es lo que está mal, el que está mal es uno, entonces, tenemos que hacer todo lo posible por suprimir esos deseos individuales y egoístas, tenemos que encajar y ser parte del mundo a como dé lugar. Si no entendemos con palabras pues tendremos que ingerir "medicamentos" que nos calmarán y nos pondrán en un estado más dócil, porque lo que importa es que nos comportemos como se comportan los demás. A este mundo yo le digo: Vete al coño de tu madre.
miércoles, 13 de marzo de 2013
martes, 12 de marzo de 2013
El mundo de las mentiras y las ilusiones
2013.02.28
Lugar: Trading Center
Hora: 6:30 pm
"Retroceder, para avanzar, con la esperanza de que no me vuelva a equivocar".
Sigo este camino. Quiero abandonar todo arrepentimiento. Muchas veces nos damos cuenta tarde, cuando ya estamos cansados y con pocas posibilidades de seguir avanzando; lo cierto es que ese sentimiento que tiene que ver con poder haber hecho las cosas mejor nos va desgastando, poco a poco, como si toda la vida tuviera que ver con el pasado.
Nos disponemos a dar un paso y ya estamos pensando en todos los pasos que hemos dado y en los que hemos dejado de dar. Tal vez sea un síntoma colectivo de la sociedad moderna; el ser humano ha vivido tanto que ya para él lo único que puede existir es el tiempo pasado.
Me llama la atención la manera en que se ha popularizado la Psicología dentro de la sociedad, ahora están de moda las enfermedades mentales y los medicamentos que supuestamente ayudan a combatirlas. Cada vez nos enfermamos menos; los avances de la ciencia han permitido que el hombre encuentre fácil solución a sus problemas físicos. Se ha terminado ese capítulo en la Historia en el que los hombres morían por causa de una fiebre o una gripe. Ahora se habla de depresión, de aislamiento social y de la alta tasa de suicidios que se producen en los países más "desarrollados". Me parece que esto se debe a la presión social que se le aplica a todos los individuos que son parte de una sociedad. Esto afecta, en especial, a personas que poseen una sensibilidad desarrollada y a aquellos que les cuesta adherirse al orden establecido. Hay personas que, a pesar de haberlo intentado con todas sus fuerzas, no logran obtener los resultados que la sociedad les exige.
Dicen que lo que mueve al mundo es el dinero, a mí me parece que es sólo uno entre varios elementos, de hecho, creo que existe algo que está por encima del poder económico, y esto es, la "familia".
La familia ha existido desde siempre como uno de los conceptos más entrañables del ser humano. Algunos tienen la fortuna de contar con una buena familia, otros no corren con la misma suerte; lo cierto es que todos pertenecemos a una, sea buena o sea mala. La familia es la unidad fundamental sobre la que se sostiene la sociedad. Esto significa que uno siempre tendrá que rendirle cuentas a la familia; y si decides no hacerlo, la familia hablará de tí y te colocará en una posición comprometedora, porque cada miembro de la familia es un representante de ésta ante la sociedad. Por más que el individuo quiera ser independiente, siempre pesará sobre él lo que pueda pensar la familia sobre sus actos, no porque él elija que eso sea así, sino porque en esencia, el ser humano no puede concebirse como un ser aislado; tienen que existir ciertos vínculos entre una persona y otra para que el individuo pueda definirse como persona, y el vínculo más inmediato que se tiene es esa conexión con la familia.
En los países del primer mundo existe una tendencia que permite que el hijo o la hija, al cumplir los dieciocho años, se vaya de casa de sus padres y encuentre un lugar donde pueda vivir de manera independiente. Probablemente esto cambia la dinámica de la familia tal como la conocemos en Latino-América, las relaciones entre padres e hijos se vuelven más distantes, pero esto le permite al hijo encarar la realidad de una manera más directa. La persona puede salir al mundo y vivir bajo su propio sistema de valores. Claro que esto también puede traer efectos contraproducentes. Al no estar la familia cerca, la persona puede sentirse sola, hasta el punto de pensar que no existe nadie que pueda preocuparse por su bienestar. Tal vez esto es lo que sucede con las personas que deciden acabar con su vida. Probablemente hayan alcanzado el éxito profesional y la estabilidad económica, pero en el fondo sienten que no han conocido a alguien que piense como ellos, y una vez más, al no estar la familia, se desaniman. El vacío existencial va creciendo lentamente.
Pienso que en épocas pasadas la gente era más libre. Se hacían las cosas con más pasión y habían menos distracciones. En el mundo moderno existen infinitas distracciones de carácter tecnológico. El hombre ha diseñado un mundo en el que distraerse es lo primero, dedicarse a algo queda en segundo plano.
En la actualidad el trabajo es sinónimo de tortuosa obligación. Hay que terminar cuando antes con esa desagradable actividad para luego poder sumergirnos en el mundo de las distracciones, donde todo parece tener sentido. El problema es que al salir de ese mundo nos encontramos de nuevo con la realidad, con nuestra realidad, la que hemos construido nosotros mismos, la construimos sin pensar en cómo hubiésemos querido que estuviese construida, porque al fin y al cabo, nos dijeron que esa realidad no iba a ser nuestra propia vida. Nos dijeron que nuestra vida iba a ser el mundo de las distracciones, el mundo de las mentiras y las ilusiones.
Lugar: Trading Center
Hora: 6:30 pm
"Retroceder, para avanzar, con la esperanza de que no me vuelva a equivocar".
Sigo este camino. Quiero abandonar todo arrepentimiento. Muchas veces nos damos cuenta tarde, cuando ya estamos cansados y con pocas posibilidades de seguir avanzando; lo cierto es que ese sentimiento que tiene que ver con poder haber hecho las cosas mejor nos va desgastando, poco a poco, como si toda la vida tuviera que ver con el pasado.
Nos disponemos a dar un paso y ya estamos pensando en todos los pasos que hemos dado y en los que hemos dejado de dar. Tal vez sea un síntoma colectivo de la sociedad moderna; el ser humano ha vivido tanto que ya para él lo único que puede existir es el tiempo pasado.
Me llama la atención la manera en que se ha popularizado la Psicología dentro de la sociedad, ahora están de moda las enfermedades mentales y los medicamentos que supuestamente ayudan a combatirlas. Cada vez nos enfermamos menos; los avances de la ciencia han permitido que el hombre encuentre fácil solución a sus problemas físicos. Se ha terminado ese capítulo en la Historia en el que los hombres morían por causa de una fiebre o una gripe. Ahora se habla de depresión, de aislamiento social y de la alta tasa de suicidios que se producen en los países más "desarrollados". Me parece que esto se debe a la presión social que se le aplica a todos los individuos que son parte de una sociedad. Esto afecta, en especial, a personas que poseen una sensibilidad desarrollada y a aquellos que les cuesta adherirse al orden establecido. Hay personas que, a pesar de haberlo intentado con todas sus fuerzas, no logran obtener los resultados que la sociedad les exige.
Dicen que lo que mueve al mundo es el dinero, a mí me parece que es sólo uno entre varios elementos, de hecho, creo que existe algo que está por encima del poder económico, y esto es, la "familia".
La familia ha existido desde siempre como uno de los conceptos más entrañables del ser humano. Algunos tienen la fortuna de contar con una buena familia, otros no corren con la misma suerte; lo cierto es que todos pertenecemos a una, sea buena o sea mala. La familia es la unidad fundamental sobre la que se sostiene la sociedad. Esto significa que uno siempre tendrá que rendirle cuentas a la familia; y si decides no hacerlo, la familia hablará de tí y te colocará en una posición comprometedora, porque cada miembro de la familia es un representante de ésta ante la sociedad. Por más que el individuo quiera ser independiente, siempre pesará sobre él lo que pueda pensar la familia sobre sus actos, no porque él elija que eso sea así, sino porque en esencia, el ser humano no puede concebirse como un ser aislado; tienen que existir ciertos vínculos entre una persona y otra para que el individuo pueda definirse como persona, y el vínculo más inmediato que se tiene es esa conexión con la familia.
En los países del primer mundo existe una tendencia que permite que el hijo o la hija, al cumplir los dieciocho años, se vaya de casa de sus padres y encuentre un lugar donde pueda vivir de manera independiente. Probablemente esto cambia la dinámica de la familia tal como la conocemos en Latino-América, las relaciones entre padres e hijos se vuelven más distantes, pero esto le permite al hijo encarar la realidad de una manera más directa. La persona puede salir al mundo y vivir bajo su propio sistema de valores. Claro que esto también puede traer efectos contraproducentes. Al no estar la familia cerca, la persona puede sentirse sola, hasta el punto de pensar que no existe nadie que pueda preocuparse por su bienestar. Tal vez esto es lo que sucede con las personas que deciden acabar con su vida. Probablemente hayan alcanzado el éxito profesional y la estabilidad económica, pero en el fondo sienten que no han conocido a alguien que piense como ellos, y una vez más, al no estar la familia, se desaniman. El vacío existencial va creciendo lentamente.
Pienso que en épocas pasadas la gente era más libre. Se hacían las cosas con más pasión y habían menos distracciones. En el mundo moderno existen infinitas distracciones de carácter tecnológico. El hombre ha diseñado un mundo en el que distraerse es lo primero, dedicarse a algo queda en segundo plano.
En la actualidad el trabajo es sinónimo de tortuosa obligación. Hay que terminar cuando antes con esa desagradable actividad para luego poder sumergirnos en el mundo de las distracciones, donde todo parece tener sentido. El problema es que al salir de ese mundo nos encontramos de nuevo con la realidad, con nuestra realidad, la que hemos construido nosotros mismos, la construimos sin pensar en cómo hubiésemos querido que estuviese construida, porque al fin y al cabo, nos dijeron que esa realidad no iba a ser nuestra propia vida. Nos dijeron que nuestra vida iba a ser el mundo de las distracciones, el mundo de las mentiras y las ilusiones.
lunes, 11 de marzo de 2013
La vida no es una cosa alegre
2013.02.26
Diarios >> Cuaderno de Vivencias.
Lugar: La Estancia >> 11:30 am
He decidido empezar con esta iniciativa en la que pretendo escribir lo que está pasando en mi vida.
Para un escritor existen las novelas, los cuentos y los ensayos. Un diario puede tener una estructura similar a la de un ensayo, tanto por su contenido como por su forma, aunque a veces algunas vivencias podrían llegar a ser cuentos, y si el cuento es muy largo, podría convertirse en una novela.
He estado leyendo por segunda vez la colección de cuentos "Sauce ciego, mujer dormida", de Haruki Murakami, con el objetivo de comprender la estructura literaria del cuento. Se me ocurrió que podía empezar a escribir cuentos cortos -aun no estoy preparado para escribir una novela-, sin embargo, no se me ocurre ninguna idea ficticia que pueda desarrollar. Supongo que comenzaré a relatar distintos episodios de mi vida.
"La vida no es una cosa alegre. La alegría se nos da en dosis para que podamos aguantar la existencia" Lars Von Trier.
Lo que dice Lars Von Trier me llegó al alma. También entendí que los temas alegres son cortos, mientras que los temas tristes son larguísimos.
"Ahora bien, parece extraño, pero las cosas que es bueno tener y los días buenos para disfrutar se cuentan muy pronto y no se les presta demasiada atención; en cambio, las cosas incómodas, estremecedoras y aun horribles pueden hacer un buen relato, y además lleva tiempo contarlas" J.R.R. Tolkien.
Esta es una gran observación que aparece en "El Hobbit".
No he podido cumplir lo que me he propuesto. Esta es la fuente principal de mi angustia. Pensé que iba a vivir días buenos para disfrutar, pero se han convertido en días incómodos, estremecedores y horribles. Por lo tanto, de estos días podría surgir un buen relato.
Hace algunos días pensé que quería convertirme en Escritor y Traductor. Estoy estudiando Idiomas Modernos, lo cual me dará las herramientas necesarias para poder traducir diversos textos. Por otro lado, convertirme en Escritor depende absolutamente de mí. Nadie va a venir a decirme cómo se puede escribir un buen libro. Es un camino que debo emprender por mi cuenta.
Quiero abordar el tema de la Universidad. Siento que se vuelve a repetir la vieja historia de la UCV. Pensé que los resultados iban a ser distintos porque había pasado algún tiempo en el que aprendí distintas cosas sobre cómo debe ir uno avanzando en la vida.
En ese tiempo comprendí el valor del trabajo. Logré aguantar seis meses en Tecni-Ciencia Libros. Indudablemente fueron días muy duros, pero recuerdo que existía dentro de mí cierto ímpetu que me impulsaba a seguir adelante. Antes de salir al trabajo veía la portada del manga de "Slam Dunk", en la que aparece Sakuragi como diciendo: FIGHT! Do your best motherfucker! Recuerdo que fue surgiendo dentro de mi alma una especie de sentimiento combativo que me ayudaba a salir a la calle con mucha fuerza. Sentía cómo se iba construyendo dentro de mí el concepto de "valor". Era conciente de que iba a necesitar una enorme capacidad de resistencia, ya que me iba a enfrentar a siete horas de trabajo ininterrumpido. Era difícil, pero en el fondo me gustaba salir con esa actitud decidida. Comprendí lo que significa tener coraje para hacer las cosas que tenemos que hacer. Puedo decir que esos seis meses de trabajo intenso me cambiaron para siempre.
De algún modo, quiero recuperar ese sentimiento. Me avergüenza decirlo, pero lo cierto es que he perdido esas ganas de salir al mundo con una actitud decidida. Tal vez se deba a que me enfrento de nuevo a un monstruo que no he podido vencer. La Universidad es algo muy complejo. Todavía me pregunto cómo ha podido graduarse toda esa gente que conozco, no sólo eso, me pregunto cómo han podido graduarse a tan temprana edad. Me duele haberme ido de la UCV. Me duele aun más haber dejado la Filosofía. Todavía no puedo perdonarme por haber hecho eso. En aquel momento no estaba pensando en nada. No puedo justificar haber tomado esa decisión.
Desde que entré a esta nueva Universidad he sentido que me hace falta algo esencial. Ahora sé que lo que siento es la ausencia de lo que perdí. Ahora tengo ganas de regresar. Arde muy hondo el remordimiento. El remordimiento es el cuchillo que permanece clavado en la carne de los recuerdos. Intento sacar ese cuchillo, pero en este momento eso no puede hacerse.
Contemplo la claridad del cielo y llego a comprender que la luz siempre estará ahí. Si desaparece en la noche, sólo habrá que esperar a que aparezca de nuevo. Me apoyo en las leyes de la naturaleza para poder entender que todo en esta vida va subiendo y después va bajando. Aparece el optimismo y luego las ganas de desaparecer. La muerte es parte de la vida, no su opuesto. Vivir es morir mil veces. Sin embargo, deberíamos pensar más en la vida.
La vida tiene sentido porque se acaba.
Diarios >> Cuaderno de Vivencias.
Lugar: La Estancia >> 11:30 am
He decidido empezar con esta iniciativa en la que pretendo escribir lo que está pasando en mi vida.
Para un escritor existen las novelas, los cuentos y los ensayos. Un diario puede tener una estructura similar a la de un ensayo, tanto por su contenido como por su forma, aunque a veces algunas vivencias podrían llegar a ser cuentos, y si el cuento es muy largo, podría convertirse en una novela.
He estado leyendo por segunda vez la colección de cuentos "Sauce ciego, mujer dormida", de Haruki Murakami, con el objetivo de comprender la estructura literaria del cuento. Se me ocurrió que podía empezar a escribir cuentos cortos -aun no estoy preparado para escribir una novela-, sin embargo, no se me ocurre ninguna idea ficticia que pueda desarrollar. Supongo que comenzaré a relatar distintos episodios de mi vida.
"La vida no es una cosa alegre. La alegría se nos da en dosis para que podamos aguantar la existencia" Lars Von Trier.
Lo que dice Lars Von Trier me llegó al alma. También entendí que los temas alegres son cortos, mientras que los temas tristes son larguísimos.
"Ahora bien, parece extraño, pero las cosas que es bueno tener y los días buenos para disfrutar se cuentan muy pronto y no se les presta demasiada atención; en cambio, las cosas incómodas, estremecedoras y aun horribles pueden hacer un buen relato, y además lleva tiempo contarlas" J.R.R. Tolkien.
Esta es una gran observación que aparece en "El Hobbit".
No he podido cumplir lo que me he propuesto. Esta es la fuente principal de mi angustia. Pensé que iba a vivir días buenos para disfrutar, pero se han convertido en días incómodos, estremecedores y horribles. Por lo tanto, de estos días podría surgir un buen relato.
Hace algunos días pensé que quería convertirme en Escritor y Traductor. Estoy estudiando Idiomas Modernos, lo cual me dará las herramientas necesarias para poder traducir diversos textos. Por otro lado, convertirme en Escritor depende absolutamente de mí. Nadie va a venir a decirme cómo se puede escribir un buen libro. Es un camino que debo emprender por mi cuenta.
Quiero abordar el tema de la Universidad. Siento que se vuelve a repetir la vieja historia de la UCV. Pensé que los resultados iban a ser distintos porque había pasado algún tiempo en el que aprendí distintas cosas sobre cómo debe ir uno avanzando en la vida.
En ese tiempo comprendí el valor del trabajo. Logré aguantar seis meses en Tecni-Ciencia Libros. Indudablemente fueron días muy duros, pero recuerdo que existía dentro de mí cierto ímpetu que me impulsaba a seguir adelante. Antes de salir al trabajo veía la portada del manga de "Slam Dunk", en la que aparece Sakuragi como diciendo: FIGHT! Do your best motherfucker! Recuerdo que fue surgiendo dentro de mi alma una especie de sentimiento combativo que me ayudaba a salir a la calle con mucha fuerza. Sentía cómo se iba construyendo dentro de mí el concepto de "valor". Era conciente de que iba a necesitar una enorme capacidad de resistencia, ya que me iba a enfrentar a siete horas de trabajo ininterrumpido. Era difícil, pero en el fondo me gustaba salir con esa actitud decidida. Comprendí lo que significa tener coraje para hacer las cosas que tenemos que hacer. Puedo decir que esos seis meses de trabajo intenso me cambiaron para siempre.
De algún modo, quiero recuperar ese sentimiento. Me avergüenza decirlo, pero lo cierto es que he perdido esas ganas de salir al mundo con una actitud decidida. Tal vez se deba a que me enfrento de nuevo a un monstruo que no he podido vencer. La Universidad es algo muy complejo. Todavía me pregunto cómo ha podido graduarse toda esa gente que conozco, no sólo eso, me pregunto cómo han podido graduarse a tan temprana edad. Me duele haberme ido de la UCV. Me duele aun más haber dejado la Filosofía. Todavía no puedo perdonarme por haber hecho eso. En aquel momento no estaba pensando en nada. No puedo justificar haber tomado esa decisión.
Desde que entré a esta nueva Universidad he sentido que me hace falta algo esencial. Ahora sé que lo que siento es la ausencia de lo que perdí. Ahora tengo ganas de regresar. Arde muy hondo el remordimiento. El remordimiento es el cuchillo que permanece clavado en la carne de los recuerdos. Intento sacar ese cuchillo, pero en este momento eso no puede hacerse.
Contemplo la claridad del cielo y llego a comprender que la luz siempre estará ahí. Si desaparece en la noche, sólo habrá que esperar a que aparezca de nuevo. Me apoyo en las leyes de la naturaleza para poder entender que todo en esta vida va subiendo y después va bajando. Aparece el optimismo y luego las ganas de desaparecer. La muerte es parte de la vida, no su opuesto. Vivir es morir mil veces. Sin embargo, deberíamos pensar más en la vida.
La vida tiene sentido porque se acaba.
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