2013.02.28
Lugar: Trading Center
Hora: 6:30 pm
"Retroceder, para avanzar, con la esperanza de que no me vuelva a equivocar".
Sigo este camino. Quiero abandonar todo arrepentimiento. Muchas veces nos damos cuenta tarde, cuando ya estamos cansados y con pocas posibilidades de seguir avanzando; lo cierto es que ese sentimiento que tiene que ver con poder haber hecho las cosas mejor nos va desgastando, poco a poco, como si toda la vida tuviera que ver con el pasado.
Nos disponemos a dar un paso y ya estamos pensando en todos los pasos que hemos dado y en los que hemos dejado de dar. Tal vez sea un síntoma colectivo de la sociedad moderna; el ser humano ha vivido tanto que ya para él lo único que puede existir es el tiempo pasado.
Me llama la atención la manera en que se ha popularizado la Psicología dentro de la sociedad, ahora están de moda las enfermedades mentales y los medicamentos que supuestamente ayudan a combatirlas. Cada vez nos enfermamos menos; los avances de la ciencia han permitido que el hombre encuentre fácil solución a sus problemas físicos. Se ha terminado ese capítulo en la Historia en el que los hombres morían por causa de una fiebre o una gripe. Ahora se habla de depresión, de aislamiento social y de la alta tasa de suicidios que se producen en los países más "desarrollados". Me parece que esto se debe a la presión social que se le aplica a todos los individuos que son parte de una sociedad. Esto afecta, en especial, a personas que poseen una sensibilidad desarrollada y a aquellos que les cuesta adherirse al orden establecido. Hay personas que, a pesar de haberlo intentado con todas sus fuerzas, no logran obtener los resultados que la sociedad les exige.
Dicen que lo que mueve al mundo es el dinero, a mí me parece que es sólo uno entre varios elementos, de hecho, creo que existe algo que está por encima del poder económico, y esto es, la "familia".
La familia ha existido desde siempre como uno de los conceptos más entrañables del ser humano. Algunos tienen la fortuna de contar con una buena familia, otros no corren con la misma suerte; lo cierto es que todos pertenecemos a una, sea buena o sea mala. La familia es la unidad fundamental sobre la que se sostiene la sociedad. Esto significa que uno siempre tendrá que rendirle cuentas a la familia; y si decides no hacerlo, la familia hablará de tí y te colocará en una posición comprometedora, porque cada miembro de la familia es un representante de ésta ante la sociedad. Por más que el individuo quiera ser independiente, siempre pesará sobre él lo que pueda pensar la familia sobre sus actos, no porque él elija que eso sea así, sino porque en esencia, el ser humano no puede concebirse como un ser aislado; tienen que existir ciertos vínculos entre una persona y otra para que el individuo pueda definirse como persona, y el vínculo más inmediato que se tiene es esa conexión con la familia.
En los países del primer mundo existe una tendencia que permite que el hijo o la hija, al cumplir los dieciocho años, se vaya de casa de sus padres y encuentre un lugar donde pueda vivir de manera independiente. Probablemente esto cambia la dinámica de la familia tal como la conocemos en Latino-América, las relaciones entre padres e hijos se vuelven más distantes, pero esto le permite al hijo encarar la realidad de una manera más directa. La persona puede salir al mundo y vivir bajo su propio sistema de valores. Claro que esto también puede traer efectos contraproducentes. Al no estar la familia cerca, la persona puede sentirse sola, hasta el punto de pensar que no existe nadie que pueda preocuparse por su bienestar. Tal vez esto es lo que sucede con las personas que deciden acabar con su vida. Probablemente hayan alcanzado el éxito profesional y la estabilidad económica, pero en el fondo sienten que no han conocido a alguien que piense como ellos, y una vez más, al no estar la familia, se desaniman. El vacío existencial va creciendo lentamente.
Pienso que en épocas pasadas la gente era más libre. Se hacían las cosas con más pasión y habían menos distracciones. En el mundo moderno existen infinitas distracciones de carácter tecnológico. El hombre ha diseñado un mundo en el que distraerse es lo primero, dedicarse a algo queda en segundo plano.
En la actualidad el trabajo es sinónimo de tortuosa obligación. Hay que terminar cuando antes con esa desagradable actividad para luego poder sumergirnos en el mundo de las distracciones, donde todo parece tener sentido. El problema es que al salir de ese mundo nos encontramos de nuevo con la realidad, con nuestra realidad, la que hemos construido nosotros mismos, la construimos sin pensar en cómo hubiésemos querido que estuviese construida, porque al fin y al cabo, nos dijeron que esa realidad no iba a ser nuestra propia vida. Nos dijeron que nuestra vida iba a ser el mundo de las distracciones, el mundo de las mentiras y las ilusiones.
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